domingo, 18 de octubre de 2009

XXIII

- Buenos días - saludó el principito.
- Buenos días - contestó el comerciante.
Se trataba de un mercader que vendía píldoras para apagar la sed. Tomando una por semana, no se sentía necesidad de beber.
- ¿Por qué vendes esto? - preguntó el principito.
- Significa un gran ahorro de tiempo - contestó el comerciante-. Los expertos calcularon que se puede economizar cincuenta y tres minutos por semana.
- ¿Y qué se puede hacer con esos cincuenta y tres minutos?
- Lo que uno quiera.
"Si yo tuviera cincuenta y tres minutos de sobra, los gastaría caminando lentamente hacia una fuente...", pensó el principito.

1 comentario:

  1. Intente escribir esa para mi fina artístico, pero se me corría a cada rato la tinta u.u

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