viernes, 19 de agosto de 2011

Ropa Tendida

Una señora se asoma por la ventana y espanta al gato que reposaba sobre ella.

Es casi mediodía y comienzan a caer los suaves rayos de sol sobre la ciudad de Valparaíso.

Es casi mediodía y los gatos se esconden, comienza la brisa de mar a correr cerro abajo, transitan cada vez más trolebuses por el centro de la ciudad, sus decenas de miradores se estrenan a los ojos de los nuevos turistas, los pintorescos ascensores inician su labor y los cafés del Cerro Concepción y Alegre empiezan a abrir sus puertas.

Una señora se asoma por la ventana y amarra un cordel desde la punta de ésta a otra.

Es casi mediodía, y junto con eso, el color de las casas cada vez se torna más vivo, más poderoso e intenso; aparecen una, dos, tres y cientos de casas de brillantes tonalidades. Nadie sabe como siguen de pie; pareciera que van a arrancar del suelo, pareciera que quieren dar un chapuzón en el mar. Pareciera que ya no quieren ser casas.

Una señora se asoma por la ventana, amarra un cordel desde la punta de ésta a otra, respira de manera profunda y comienza a depositar cuidadosamente sus prendas sobre él.

Es casi mediodía, y pareciera que hay ropa tendida en casa.

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