Apareces en sueños, apareces en visiones, corres, vuelas, saltas... y siento ese olor a café que se ha quedado impregnado de algún recuerdo, de alguna idea, de alguna cifra, de algún momento.
Se quedó impregnado, y por más que me baño no sale, y no le basta con eso, sino que cada día está más cargado.
Al otro, al otro, al otro me imagino paseando y con el café en la mano.
Me voy, me voy, me voy de mis pensamientos. ¿No debería ser así al comienzo?
Sin embargo, hay mil y un vasos en mi cuarto, mil y un olores distintos, pero del mismo café.
Porque siempre es el mismo, siempre era el mismo. Siempre sale ese olor a café en días nublados.
Y quedas impregnado hasta la próxima lluvia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario