Despiértame. Despiértame cuando notes que la tormenta se ha ido y no quedan niños llorando. Despiértame cuando necesites a tu lado alguien vivo con quien hablar y reír. Despiértame antes de que mi alma decida no acompañarme más; antes de ya no ver ni tampoco sentirte. Despiértame alegre y sin tu mente corrompida, para saber que fue de ti mientras yo no estaba. Despiértame cuando tus cuentos se hayan acabado, y necesites escuchar nuevas historias para transformarlas en las tuyas. Despiértame justo antes de dar el último respiro de vida, el último soplo de aventura y rendirte. Despiértame, para poder detenerte, para poder mirarte por última vez [mis esfuerzos no serán en vano]. Despiértame para invitarte un café y charlar sobre temas triviales, sin saber que tu corazón ha comenzado a sufrir desesperanzas momentáneas, y el mío ya no pueda aliviarlo. Despiértame cuando aún pueda sembrar flores de todos los colores fuera tu puerta y bajo tu ventana. Despiértame cuando no pueda borrar tu nombre de mi pecho, cuando no pueda quitar el sabor de tus labios, cuando no necesite caricias ni pueda entregar más abrazos. Despiértame cuando todo se vuelva tan real, para darme cuenta que no estaba durmiendo, sino soñando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario